Los enfermos por los que nadie responde

Distrito gasta $ 150 millones diarios en pacientes que no tienen casa ni quien los cuide.

 La última vez que la familia de Isaías Murcia fue a visitarlo a la Unidad de Salud Mental del Hospital Santa Clara fue, contados desde hoy, hace 329 días.

“Vinieron para que él les firmara un papel y no volvieron nunca más”, cuenta Marlén Vela, la trabajadora social a cargo de este hombre, que debe ser medicado tres veces por día.

Isaías tiene 62 años y, aunque ya está por cumplir su primer año de abandono, no es el caso más grave de los pacientes con enfermedades crónicas por quienes nadie responde.

Sedada, en la cama de al frente, permanece Jessica López, una joven de 20 años y con una docena de cicatrices en la cara. De ella se sabe, por los rastros en su cuerpo, que vivió en la calle. También, que tiene una hermana y una bebé. Y que debió irse a su casa desde inicios de febrero. Pero nada más.

Los registros solo dan cuenta de un par de llamadas de alguien que pregunta si la mujer, que padece un retraso mental leve, sigue o no viva. Ella cuenta, en momentos de lucidez, que quien llama es su hermana, que se quedó con la niña.

José Velasco es otra de las historias clínicas en las que la palabra olvido aparece en el diagnóstico médico. Y Helena Murcia. Y Oliverio Guerra. Y Jairo Zapata. Y Leonel Camargo. Y Martha Piedra.

Incluso, en el Santa Clara, se hizo tristemente célebre la historia de Pedro Tenorio y la batalla jurídica que debió librar el hospital contra la familia de este hombre, para que se hiciera cargo de él.

Decenas de veces, auxiliares y trabajadores sociales deben embarcarse en misiones investigativas para rastrear por la ciudad, y aun por el país, a un primo, un tío, una esposa. Una pista.

El listado de pacientes declarados en abandono, al cierre de junio, era de 37 personas solamente en la red de hospitales del Distrito.

Y en abril, cuando la estadística obtuvo el pico más alto, fue de 67, la mayoría ancianos, habitantes de la calle, pacientes con problemas psiquiátricos o farmacodependientes.

“En abril, por ejemplo, el Distrito debió pagar unos 400 millones de pesos diarios en el sostenimiento de esos enfermos”, dice Federico Ramírez, vocero de la Secretaría Distrital de Salud.

Pero lo que se gasta el Distrito no es lo más grave, argumenta Angélica Zambrano, médica y coordinadora del Centro Regulador de Urgencias y Emergencias (Crue).

“Lo más grave –dice en medio del turno en el que al frente de esa Unidad debe atender unas 2.100 llamadas de emergencia y despachar unos 660 servicios de auxilio– son las camas que ocupan estos internos.

“Estamos ante una problemática social muy grande. En abril, por ejemplo, esos 67 pacientes que siguieron hospitalizados sin necesitarlo les quitaron la posibilidad de ser atendidos a otros 67 que llegaron aquí en situación de emergencia”, explicó la profesional.

De hecho, los manuales médicos dictan que ningún paciente debe permanecer más de 24 horas en una sala de urgencias sin que sea hospitalizado o dado de alta.

Pero ante la falta de camas no son escasos quienes duran meses enteros en urgencias de centros médicos como el Hospital de la Victoria, el de Kennedy, el hospital de Tunjuelito o el San Blas.

‘Esperar a que se mueran’

Y aunque sorprenda, el Distrito actualmente no cuenta con instituciones de atención para personas con patologías crónicas.

“Eso indica que se debe realizar un trabajo coordinado entre la Secretaría Distrital de Salud y las entidades prestadoras de salud (EPS) para ofrecer un servicio que atienda esta demanda”, dice un comunicado oficial de esa dependencia.

Los que sí existen son 1829 cupos en los llamados centros de protección de la Secretaría de Integración Social, que se han convertido en una pequeña esperanza de los hospitales.

“La verdad es que aspirar a un cupo de esos es realmente difícil. La única manera de acceder a uno es cuando hay una muerte. Mientras tanto, es nuestra obligación seguir la evolución de cada paciente durante meses, así haya sido dado de alta mucho tiempo atrás”, concluye Daniel Flórez, coordinador de urgencias del Santa Clara.

El Santa Clara lidera
Habla Hugo a. Méndez, gerente del hospital

El gerente del Hospital Santa Clara, Hugo Méndez, develó el hueco financiero que, según él, significa para el Distrito el lío de las personas en condición de abandono. “El Distrito debería buscar la forma de abrir cupos en los albergues de la Secretaría de Integración Social. Mientras aquí un solo paciente le cuesta a la Alcaldía cerca de $ 4,5 millones mensuales, en uno de esos centros el precio no sobrepasa el millón y medio”, sostiene. Al cierre de esta edición, el Hospital Santa Clara era el que más pacientes en condición de abandono social tenía, con 10 casos. Le seguían, en su orden, el San Blas (6), Tunjuelito y La Victoria (4), Hospital de Meissen (2), los Cami de Prado y Emaús, con dos casos cada uno; y el Hospital de Fontibón, el Hospital de Engativá y los Cami de Suba y La Gaitana, todos con un caso.

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